Jonestown – Parte 1 de 3
Fecha: septiembre 14th, 2009 | Lo dijo: Agente de Satan | Categoría: ReligiónEra el año de 1956. en Indianápolis, Indiana, un hombre carismático, de apenas 25 años y pastor de una congregación cristiana, comienza un movimiento religiosos llamado Templo del Pueblo (People’s Temple).

En tiempos en que todavía había una marcada segregación racial, Jim Jones proclamaba la aceptación de todas las razas en su iglesia: asiáticos, afroamericanos, blancos; todos tenían cabida.
Esa corriente en apariencia buena, llevaría dos décadas después al suicidio colectivo de 913 personas, varios de ellos familiares entre si.

Igualdad racial
Hombres y mujeres, blancos y negros juntos. La imagen hoy podría parecer ordinaria, pero entonces era algo excepcional.
Era la década de 1960. En Estados Unidos se Vivian tiempos difíciles con la guerra de Vietnam, la “lucha” contra el marxismo y las ideas comunistas, y la batalla por acabar con las practicas racistas.
Pero mientras el gobierno estaba en contra del comunismo, muchos se sentían atraídos por sus principios de igualdad.
Todo esto lo hacia el terreno propicio para que germinaran las ideas promovidas por James “Jim” Warren Jones.
Bajo el concepto de igualdad racial y la práctica de la doctrina cristiana, fundada en 1956, en Indianápolis, el Templo del Pueblo, conseguirían poco a poco hacerse de adeptos.
“Apoyar a las almas débiles, alimentar a los hambrientos y dar cobijo a los desprotegidos”, era su lema.
No eran ideas nuevas. Lo único que hizo fue tomar los principios socialistas del marxismo sobre la igualdad y conjugarlos con la doctrina cristiana, en lo que el mismo llamaba “socialismo apostólico”.
Sin duda supo aprovecharse de las necesidades físicas, sociales y espirituales de las personas que se acercaban a la congregación.
Entres su miembros había madres solteras, ex convictos, ancianos y drogadictos.
Sabía además como hacer propaganda a su doctrina, así que abre un comedor y una guardería.
Un “Mesías”

Sin embargo, pese a la imagen de pastor bondadoso y las palabras que pronunciaba, parece que desde el principio hubo varias señales de alerta.
Jones se autoproclamaba Mesías y conminaba a sus seguidores a llamarlo “padre”.
Por otro lado, aseguraba que tenía el poder para obrar de forma milagrosa, como curar a las personas –lo cual según testimonios era falso- y multiplicar la comida –cuando en realidad lo que hacia era sacar más charolas.
Su físico, así como el tono de su voz y sus discursos lo hacían un excelente orador. Tanto, que mas de uno de los desertores atestiguo luego haberse “convertido” tras estar en apenas uno de los servicios dirigidos por el.
Muchos se sintieron atraídos por su discurso y por lo que aparentaba. “Hablaba de ayudar a los necesitados y no conducía un Cadillac, como otros pastores”, recordaría después uno de sus integrantes.
Algunas fuentes señalan que no tenia preparación teológica, aunque evidentemente conocía varios pasajes de la Biblia y su mensaje era tal que le valió la confianza de la gente.
continua la parte 2….

uso el termino salvador para justificar una masacre, como los cristianos con cristo y los nazis con hitler
@JavY, pues es cierto, al final de cuentas un fanatico mucho mas loco que todos los demas