Barf el perro ateo
Barf!, barf! fué el primer sonido que escuche de mi perro chihuahueño cuando se lo compre a una señora manca (sin un brazo, referencia para los tontos) de una colonia cercana a mi departamento. Como no soy muy bueno en poner nombres para nada le puse como el dijo que se llamaba BARF.
A parte de ser muy desmadroso, mordelón, travieso y desovediente es un perro muy sano y hasta donde me dice el veterinario es un buen ejemplar de perro chihuaha.
El comparte mis largos días de trabajo frente a la computadora y me hace compañía para no quedarme loco algún día. Lo he visto crecer, desde que se le inflaba la panza cuando comía hasta ahora que ya se sube a la cama por si mismo y me destiende las sábanas. Se la pasa rascando sus partes nobles (ea!, como buen macho), cagando, comiendo, durmiendo, ladrando, y alguna otra cosa que no me doy cuenta. A todo esto un día me puse a pensar sobre barf y dios. ¿En que parte del día barf ora a tata dios?, ¿Barf piensa en dios?, ¿Piensa en agradarle cagando ó sacando el rollo del baño para despedasarlo?, a mi se me hace que no.
